Esta es la historia de un nacimiento y de alegría.
Nació una pequeña niña. Una niña que ya tenía una hermana mayor.
Y como suele suceder en estos casos, toda la casa se llenó de alegría, que se fué contagiando por todos los rincones hasta llegar a los amigos. Una de esas amigas nos llamó y nos encargó un poco de primavera para todas esas niñas, y, cómo no, para una madre.
Y así hicimos dos conjuntos de vestido y zapatillas para las niñas, llenas de flores, hadas y mariposas y un neceser que recuerda a cada niña.
Por lo que nos cuentan, la primavera ha decidido quedarse a vivir con ellas.
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